NDA son las siglas en inglés de acuerdo de no divulgación. En una compraventa de empresas es el documento que permite que la conversación empiece: hasta que existe, el interesado ve un aviso anónimo; después, ve la empresa.
Qué te obliga si eres el que firma
Al firmarlo te comprometes a tres cosas concretas, y conviene entenderlas antes y no después:
- No revelar a nadie la información que recibas, ni la identidad de la empresa, ni el hecho mismo de que está en venta.
- Usar esa información únicamente para evaluar la compra. No para competir, no para contactar a sus clientes, no para reclutar a su gente.
- Devolver o destruir lo que se te entregó si la operación no avanza.
Por qué en HazTrato firmar no es suficiente
Un NDA es vinculante, pero ejecutarlo es caro y lento: hay que probar el daño y litigarlo. En la práctica, para un vendedor de pyme, demandar a alguien que usó su información no es una opción realista.
Por eso el NDA acá no es una casilla que se marca. Es el último paso de un filtro: el inversionista completa su perfil, valida su identidad y su capacidad, pasa por una entrevista con nuestro equipo, y recién ahí puede solicitar acceso. Esa solicitud la aprueba el vendedor.
El caso del competidor
El temor número uno de todo vendedor es que un competidor se haga pasar por comprador, firme el NDA y se lleve sus números y su cartera de clientes. Es un temor fundado.
Pero bloquear automáticamente a quien opera en el mismo sector sería un error caro, porque ese perfil también es el del comprador estratégico: el que entiende el negocio, ve sinergias y por eso paga los múltiplos más altos.
La solución no es bloquear, es informar. El inversionista declara en qué sectores opera, el vendedor lo ve junto al resto del perfil, y decide él. Así el estratégico sigue entrando y el vendedor conserva el control sobre su propio riesgo.
Qué se abre después de firmar
Con el NDA firmado se revelan la razón social y el RUC, el informe de valorización, y el data room con la documentación de respaldo.
Esos archivos no se sirven por enlaces públicos. Se guardan cifrados y cada vez que alguien abre uno, el sistema vuelve a comprobar que esa persona firmó el NDA de esa empresa. Si el permiso ya no corresponde, el archivo responde como si no existiera.
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